lunes, 3 de abril de 2017

Cofre de pensamientos #1

Hace unos días prácticamente el sábado, salí con mi familia, luego nos reunimos en un restaurante, estaba algo ofuscada conmigo misma por diversos aspectos.
Vino un hombre, un abuelito, a cantar junto con su guitarra, a mí me gusta ver gente tocando instrumentos y más cuando se ganan la vida en algo tan maravilloso que es la música, porque en si tocar un instrumento es difícil, entonces creo que ver a alguien tocar un instrumento, es ver su esfuerzo.  Decidí escuchar y observarlo, sentir la música.
El señor empezó a cantar una canción “Mi niña bonita” un bolero, en el coro me empezó a mirar y cantar, se me hizo algo tan cálido porque ni si quiera un familiar alguna vez lo había hecho sin embargo un desconocido me pudo causar una alegría sincera, sonreí muy anímadamente, le di dinero, y le dije que me había alegrado el día, me volvió a sonreír. Se marchó y juro que tenía una sonrisa tan pura, tan contagiosa e inmensamente maravillosa.
Nadie le entrego dinero, no porque lo hacía mal, si no debido a que no le prestaron atención, son esos pequeños detalles talentos que las personas deberían escuchar, como cuando alguien viene y canta en el carro o incluso rapea.
A veces yo pienso que si tal vez le prestáramos más atención a la música o más que la música son esas personas que le ponen mucho entusiasmo a la vida. 
Sin embargo el señor podía darse por vencido, debido a que no lo escuchaban y dejar de tocar, pero el no dejo el instrumento, es como su sueño, que a pesar de eso siguió con alegría y con mucha bondad en sus ojos.
La verdad es que necesitamos gente así, el año pasado, días antes de Navidad vi a una chica llorando,  no sabía el porque, si es que le habían dejado, o se sentía sola; yo también me sentía mal pero fui, le di papel higiénico me agradeció y me abrazo yo le desee  una feliz navidad, y me fui. Pude ver que se sentía mejor o se veía mejor.

Creo que todos necesitamos más comprensión entre nosotros, tal vez con tan solo una sonrisa podemos cambiar el estado de alguien triste, y así el mundo.

Como un día, que una bella niña me agarro de la mano, ni si quiera le preste atención, su gesto hizo que no me sintiera sola, siendo sincera no me quería bajar del bus debido a que no quería que me soltara.
Una sonrisa sincera puede cambiar todo. Requerimos personas así,  no importa la edad porque podemos cambiar y ser más comprensivos a la hora de ver personas tristes o solitarias, en vez de juzgar o burlarse. 


No sé cuándo publique este post. De todas maneras gracias por leerme, espero que más gente pueda leer este mensaje y no ser la única que piensa de esta forma. 

Sacado del cofre de pensamientos 




lunes, 3 de abril de 2017

Cofre de pensamientos #1

Hace unos días prácticamente el sábado, salí con mi familia, luego nos reunimos en un restaurante, estaba algo ofuscada conmigo misma por diversos aspectos.
Vino un hombre, un abuelito, a cantar junto con su guitarra, a mí me gusta ver gente tocando instrumentos y más cuando se ganan la vida en algo tan maravilloso que es la música, porque en si tocar un instrumento es difícil, entonces creo que ver a alguien tocar un instrumento, es ver su esfuerzo.  Decidí escuchar y observarlo, sentir la música.
El señor empezó a cantar una canción “Mi niña bonita” un bolero, en el coro me empezó a mirar y cantar, se me hizo algo tan cálido porque ni si quiera un familiar alguna vez lo había hecho sin embargo un desconocido me pudo causar una alegría sincera, sonreí muy anímadamente, le di dinero, y le dije que me había alegrado el día, me volvió a sonreír. Se marchó y juro que tenía una sonrisa tan pura, tan contagiosa e inmensamente maravillosa.
Nadie le entrego dinero, no porque lo hacía mal, si no debido a que no le prestaron atención, son esos pequeños detalles talentos que las personas deberían escuchar, como cuando alguien viene y canta en el carro o incluso rapea.
A veces yo pienso que si tal vez le prestáramos más atención a la música o más que la música son esas personas que le ponen mucho entusiasmo a la vida. 
Sin embargo el señor podía darse por vencido, debido a que no lo escuchaban y dejar de tocar, pero el no dejo el instrumento, es como su sueño, que a pesar de eso siguió con alegría y con mucha bondad en sus ojos.
La verdad es que necesitamos gente así, el año pasado, días antes de Navidad vi a una chica llorando,  no sabía el porque, si es que le habían dejado, o se sentía sola; yo también me sentía mal pero fui, le di papel higiénico me agradeció y me abrazo yo le desee  una feliz navidad, y me fui. Pude ver que se sentía mejor o se veía mejor.

Creo que todos necesitamos más comprensión entre nosotros, tal vez con tan solo una sonrisa podemos cambiar el estado de alguien triste, y así el mundo.

Como un día, que una bella niña me agarro de la mano, ni si quiera le preste atención, su gesto hizo que no me sintiera sola, siendo sincera no me quería bajar del bus debido a que no quería que me soltara.
Una sonrisa sincera puede cambiar todo. Requerimos personas así,  no importa la edad porque podemos cambiar y ser más comprensivos a la hora de ver personas tristes o solitarias, en vez de juzgar o burlarse. 


No sé cuándo publique este post. De todas maneras gracias por leerme, espero que más gente pueda leer este mensaje y no ser la única que piensa de esta forma. 

Sacado del cofre de pensamientos